Poco a poco sentía cómo tus labios se acercaban a mi. Lentamente, no había prisa.Intentabas disfrutar de este momento lo mejor que pudieses. Como si de una cámara super lenta se tratase fuiste doblando la cara, poco a poco, seguías sin tener prisa. Lentamente dejaste de mirarme fijamente a los ojos mientras que los cerrabas y te acercabas un poquito más a mi. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo cuando sentí que cogías mis manos, con delicadeza, no había prisa. Pegaste tu nariz a la mía y volviste a abrir los ojos, al comprobar que aún estaba ahí, a escasos centímetros de tu boca, decidiste borrar la distancia que separaban nuestros labios para que pudiera sentir lo que era sentirse viva, para que pudiera volver a tener de nuevo esa experiencia que volvió a ponerme los pelos de punta. Se juntaron nuestros labios, mis ojos se cerraron, nuestros dientes se rozaron.Tus manos anduviendo por mi cintura me probocaron la misma sensación de una montaña Rusa, las yemas de tus dedos, son lo único que pueden provocar algo como eso. Después de varios segundos de estallidos dentro de mi, después de que me cambiaras de arriba a abajo, nuestros labios se separaron, nuestros ojos volvieron a abrirse. Aún tenias mis manos en las tuyas. Me sonreíste, una vez más me vi reflejada en tus ojos, una vez más, empecé a odiarte por seguir teniendo todo lo que necesito, algo que no puedo tener.
No hay comentarios:
Publicar un comentario