
Me ha prometido no dejarme sola. Me ha prometido estar siempre ahí.
Al fin me di cuenta de algo; mientras le tenga a él todo va a ir bien. Día tras día las cosas van cambiando, todo y todos se van moviendo. Un día bueno y dos malos. Dos días lloviendo y uno soleado. Todo esto me ha hecho ser cada vez más pesimista y que mi vista no pueda alcanzar el final del túnel. Todo esto es irremediable, muy difícil.
Los fallos y las decisiones mal tomadas me han enseñado miles de cosas. Sin hablar de los sentimientos, que están haciendo que pierda la noción del tiempo. Todo parece estar medio revuelto, como si nada supiera a donde ir.
Pero siempre tiene una sonrisa para mi, un gran abrazo de oso. Con sus dos años de vida se preocupa por mi y cuando me ve llorar me toca la cara con sus manitas y me dice: "¿lloá tana?¿echo ñaño? Es un cielo ese niño, mi niño.
Es increíble, ese pequeñajo me da la felicidad que a veces me falta. Él, sus besos, sus abrazos, sus caricias, sus enfados y su inocencia es todo lo que necesito
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